Boom de la minería: industriales se ilusionan con ser proveedores del sector, pero reconocen varios desafíos
Las cámaras empresarias destacaron el potencial para algunas industrias y provincias, aunque remarcaron que eso requiere esfuerzos en materia de localización, desarrollo de infraestructura, y competitividad, entre otras cuestiones.
Ante un contexto de fuerte recesión en la actividad industrial, el empresariado local aspira a compensar, al menos en parte, esas caídas en la producción de la mano de las inversiones en minería que se esperan para la próxima década. Se trataría de una oportunidad para que el entramado productivo pueda volverse proveedor de los proyectos de las grandes mineras. Eso, sin embargo, no estaría exento de desafíos, que contemplan la necesidad de una readaptación, la competencia de las importaciones y un mercado que no alcanzaría para todos.
Durante los últimos días la Unión Industria Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) presentaron el adelanto de un informe en el que estimaron que las inversiones en litio y cobre podrían totalizar los u$s55.000 millones durante la próxima década. Además, buscaron proyectar cuánto demandará la minería argentina en bienes, servicios e infraestructura en los próximos años.
El documento relevó las capacidades industriales existentes en el país y detectó oferta local en 73 de los 91 rubros analizados, entre las que se mencionaron empresas de metalmecánica, construcción, productos químicos industriales, ingeniería, servicios de mantenimiento, geosintéticos, válvulas, bombas, estructuras metálicas y logística, entre otros.
"No es tan sencillo", advierten las pymes industriales
Este escenario de desarrollo de proveedores no está exento de dificultades. El presidente de Industriales Pymes Argentinas (IPA), Daniel Rosato, advirtió a este medio que el proceso “no es tan sencillo”. Él, por ejemplo, está en proceso de mudarse de Buenos Aires a San Juan para instalar allí su empresa metalúrgica y convertirse en proveedor de las mineras.
“Es un proceso que lleva un par de años. No es que uno va allá (a San Juan) y ya tiene demanda. Son etapas: tienen que construirse caminos, hay que fabricar las torres para el traslado de la energía eléctrica que llega hasta la minera”, ejemplificó. De todas maneras, sostuvo que “hay que estar preparado, porque la industria minera no espera”.
Además, explicó que la ubicación dentro de la propia provincia puede ser clave. "San Juan está dividida en tres anillos. En la medida que vos estés más cerca del anillo donde está la minera, más prioridades se tiene de ser proveedor". A eso le sumó el hecho de que es necesario "cumplir todos los requisitos que pide el sector, en cuanto a norma de calidad y certificaciones".
Desde su perspectiva, ese desarrollo a futuro "no implica una solución general al problema de la industria nacional". Sostuvo que el impacto "es limitado, no es que toda la industria va a dar servicio". "Va a haber empresas que sí van a poder proveer de Buenos Aires, pero no es que va a derramar lo que todos creen", enfatizó.
La competencia extranjera y la presión impositiva
Si bien Leiter afirmó que en materia de calidad y producción, la industria local “no tiene problemas” frente a los productos importados, destacó que la presión impositiva sí es una complicación, sobre todo en su rubro. Y citó un estudio de la Fundación ProTejer, que en febrero señaló que la carga tributaria representa el 50,3% del precio final de la indumentaria.
“Le tengo que vender a una minera con un 50% de impuestos adentro del valor del producto, y de repente otro lo puede importar y no paga nada”, cuestionó el empresario.
De manera similar, Rosato destacó que "necesitas tener costo competitivo en dólares para poder competir a nivel internacional".
La economista de Epyca, Florencia Fiorentin, expresó a Ámbito que "si bien la industrias relacionadas siempre se desarrollan a través de inversiones mineras, el RIGI no incentiva a que eso suceda".
En ese sentido, explicó que "la ley de inversiones mineras (que era lo único que existía previo al RIGI para este tipo de inversiones), al no brindar tantas facilidades a la importación, tenía una potencialidad mayor en términos de desarrollo de proveedores nacionales". "Frente a tanta flexibilidad para importar, y con un tipo de cambio bajo, tenés menor incentivo a que se creen estos enclaves", concluyó.
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