miércoles, 27 de mayo de 2026

NACIONALES

 Productores de maíz reclamaron que la baja de retenciones se acelere y quede fijada por ley

Desde Maizar valoraron medidas del Gobierno, pero pidieron avanzar más rápido hacia un esquema de derechos de exportación cero.

El presidente de la Asociación de Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), Federico Zerboni, reclamó este miércoles que el recorte de las retenciones avance a mayor velocidad y que el sendero hacia su eliminación quede establecido por ley. El planteo fue realizado durante la apertura del Congreso Maizar 2026, donde el sector también pidió una menor presión tributaria de provincias y municipios.



Zerboni reconoció avances del Gobierno en materia macroeconómica y regulatoria, pero advirtió que el actual cronograma de reducción de derechos de exportación resulta insuficiente para acelerar inversiones en la cadena maicera. “Si bien este es el camino correcto, necesitamos acelerar ese cronograma para poder llegar a retenciones cero en el menor tiempo posible y que esto sea por ley”, afirmó.

El reclamo de Maizar por las retenciones

El dirigente valoró la reciente reducción de dos puntos en trigo y cebada, así como la presentación de un esquema gradual para el resto de los cultivos desde 2027. En el caso del maíz, ese programa prevé rebajas trimestrales hasta acumular una baja de un punto porcentual en un año.

Sin embargo, desde Maizar sostienen que el proceso debería ser más rápido. Zerboni vinculó la necesidad de acelerar el alivio impositivo con la posibilidad de generar previsibilidad para nuevas inversiones. En ese sentido, cuestionó la idea de que el sector deba esperar al próximo ciclo electoral para tomar decisiones de largo plazo.

El titular de la entidad sostuvo que la cadena no puede seguir escuchando que hay que “esperar dos años a ver qué pasa en la próxima elección”, porque bajo esa lógica “no hay inversión sustentable, no hay futuro”.

Además de las retenciones, Maizar pidió avanzar hacia un consenso fiscal entre Nación, provincias y municipios. Según Zerboni, cada baja de derechos de exportación pierde efecto si luego es compensada con aumentos en impuestos inmobiliarios rurales o tasas municipales.

“No puede ser que cada punto de rebaja de retenciones se lo lleven aumentos en los impuestos inmobiliarios rurales o en tasas municipales que no prestan ningún servicio”, señaló.

Los puntos que Maizar valoró del Gobierno

Pese al reclamo, Zerboni destacó una serie de medidas impulsadas por el Gobierno nacional. Entre ellas mencionó la unificación del tipo de cambio, el equilibrio fiscal, el impulso de inversiones mediante el RIGI y el RIMI, la eliminación de cupos de exportación y la reducción de trabas burocráticas.

Para el sector, esos cambios representan pasos relevantes para mejorar las condiciones de competitividad. De todos modos, el presidente de Maizar insistió en que la agenda debe completarse con una baja más rápida y estable de la carga tributaria sobre la producción y las exportaciones.

El planteo también incluyó la necesidad de generar más valor agregado dentro de la cadena. Zerboni señaló que Argentina todavía está lejos de aprovechar todo su potencial maicero y remarcó que el desafío no es únicamente producir más granos, sino transformarlos en carnes, lácteos, huevos, etanol e insumos industriales.

En esa línea, Maizar volvió a reclamar la aprobación de una nueva ley de biocombustibles, considerada por el sector como una herramienta clave para ampliar la demanda interna de maíz y fortalecer la industrialización de la producción agropecuaria.

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Granja Tres Arroyos cierra por tiempo indeterminado una de sus principales plantas

La planta de Concepción del Uruguay, con cerca de 1.000 trabajadores, fue paralizada tras meses de conflictos laborales, reducción de jornadas y problemas financieros.

La crisis de Granja Tres Arroyos sigue escalando y ahora sumó una decisión extrema: el cierre por tiempo indeterminado de su planta de Concepción del Uruguay, una de las más importantes del grupo y donde trabajan cerca de 1.000 empleados.

La medida fue comunicada oficialmente este miércoles por la compañía, que responsabilizó a los “continuos conflictos sindicales” por la paralización de las operaciones y el deterioro de la actividad en el establecimiento entrerriano.

La decisión llega en un contexto crítico para la principal productora avícola del país, que desde hace meses atraviesa problemas financieros, caída de faena, pérdida de productores integrados y fuertes tensiones laborales en distintas plantas.



En el comunicado difundido por la empresa, Granja Tres Arroyos aseguró que el cierre responde a “los constantes conflictos gremiales que paralizaron sus operaciones generando un quiebre en la cadena de producción avícola de la región”.

La firma sostuvo además que en los últimos meses hubo “trabajadores en constante paro, trabajo a desgano y un altísimo nivel de ausentismo”, situación que, según afirmó, terminó afectando la previsibilidad operativa de la planta. También denunció “actitudes violentas y bloqueo por parte de algunos responsables sindicales hacia trabajadores que manifestaban su voluntad de trabajar”.

La planta de Concepción del Uruguay ya venía funcionando bajo un esquema reducido. Semanas atrás, la empresa había acordado con los gremios trabajar cuatro días por semana para evitar despidos, mientras los empleados cobraban parcialmente las jornadas no trabajadas.

Ese esquema formaba parte de una estrategia más amplia de ajuste interno que la compañía venía aplicando para intentar sostener la operación. En otras plantas también se redujeron jornadas laborales, se aplicaron pagos escalonados y se avanzó con retiros voluntarios.

La crisis financiera de la empresa ya había empezado a reflejarse en distintos frentes. Según los registros oficiales, Granja Tres Arroyos ya acumula una deuda superior a los $51.700 millones dentro del sistema financiero, además de fuertes atrasos impositivos y previsionales. A eso se sumó la pérdida de gran parte de su red de productores integrados, que comenzaron a abandonar el esquema por atrasos en pagos y problemas de abastecimiento.

En el comunicado, la empresa reconoció que atraviesa “una delicada situación financiera” y vinculó el deterioro al cierre de mercados de exportación por la gripe aviar, la pérdida de competitividad y “el fuerte deterioro de las condiciones económicas del sector”. También recordó que debió avanzar con un procedimiento preventivo de crisis y afrontar obligaciones “de manera escalonada y en cuotas”.

Mientras tanto, en el sector siguen creciendo las dudas sobre la capacidad de recuperación de la compañía. La combinación de menor actividad, deuda en aumento, caída de exportaciones y tensión sindical empezó a transformar una crisis financiera en un problema operativo de gran escala.

Pese al cierre de la planta, la empresa afirmó que continuará “abocada a la búsqueda de soluciones” para sostener sus actividades y preservar las fuentes de trabajo de sus más de 5.000 empleados. También señaló que espera encontrar “canales de entendimiento” que permitan retomar las operaciones en el futuro. Ambito.

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